Quizá uno de los puntos más complicados del TFG, así como de cualquier trabajo en general, es la redacción de la introducción —al menos si le queremos dar un toque de calidad—. Y es que la introducción es el apartado que condensa de manera breve y concisa en qué va a consistir el trabajo y qué podemos encontrar en él. Por ello, antes de ponernos a redactarla debemos tener muy claro cuál es el enfoque y la estructura de nuestro TFG, ya que en base a ello nos encargaremos de redactarla.

A pesar de lo que se cree, la introducción en un TFG es uno de los puntos más importantes que podemos encontrar. La introducción en un TFG debe despertar la curiosidad de las personas que vayan a leerla —en este caso, del tribunal que se encargará de examinarlo y que posiblemente ya esté saturado de leer tanto Trabajo de Fin de Grado—.

Así pues, la introducción necesita un cuidado especial y unas recomendaciones específicas en el momento de ser redactada. En este artículo te explicamos algunos consejos teóricos sobre qué poner en la introducción del TFG y otros consejos prácticos sobre cuánto debe ocupar la introducción de un TFG, entre otras.

Qué poner en la introducción de un TFG

A la hora de llevar a cabo la redacción de la introducción en un TFG debemos tener en cuenta que esta responda a una serie de cuestiones fundamentales que definan claramente en qué consiste nuestro trabajo. Qué poner en la introducción del TFG no es tan complicado como parece, aunque para ello debemos tener claro cuál es nuestro enfoque y la estructura. En general toda introducción debe responder a las siguientes cuestiones:

  • ¿En qué consiste el trabajo? Lo primero que debe responder la introducción es a esta pregunta. Se trata de detallar en qué consiste nuestro trabajo y dejar claro lo que queremos hacer y lo que vamos a encontrar en él.
  • ¿Cuál es la justificación del trabajo? Esta pregunta responde al motivo por el cual hemos elegido el trabajo. Es él podemos hablar brevemente sobre la situación del problema o motivo de la investigación y por qué lo elegimos. Es uno de los puntos más personales —sobre todo, cuando es un tema que nos apasiona—.
  • ¿Cuál es la relevancia del trabajo? Este es uno de los puntos que más dudas genera junto a la justificación. En este apartado debemos responder al motivo por cuál consideramos que el trabajo es importante y o que pensamos que aportará.
  • ¿Cuál es el estado de la cuestión? El estado de la cuestión es un pequeño repaso a la situación actual del tema en cuestión. Se trata de contextualizar brevemente nuestro trabajo con los artículos más importantes de la materia y resumirlos en pocas palabras para relacionarlos con nuestro TFG. Lo que consigues con ello es demostrar que el trabajo está bien fundamentado y merece la pena ser leído. Es un apartado muy importante de la introducción en un TFG.
  • ¿Cuáles son los objetivos? Los objetivos del TFG responden a la pregunta sobre qué es lo que queremos demostrar y a dónde queremos llegar con este trabajo. Es muy similar a la hipótesis de nuestro TFG.

¿Consejos sobre la introducción en un TFG?

A parte de qué poner en la introducción del TFG, debemos tener en cuenta, también, una serie de consejos para que el resultado sea impecable. Cuando redactes la introducción de en un TFG no te olvides nunca de:

  • Llamar la atención: Recuerda que los examinadores habrán leído muchos trabajos finales, así que uno de los objetivos más importante de la introducción es llamar la atención y cautivar a los lectores para que continúen leyendo.
  • No te adelantes a las conclusiones: El TFG tiene un apartado específico para ello, así que añadas antes de tiempo las conclusiones. Se supone que desarrollas todo un trabajo para llegar a ellas, así que no es adecuado ponerlas nada más comenzar con la redacción. No tendría sentido toda la investigación.
  • No profundices demasiado: La introducción debe dejar claro en qué consiste el trabajo, pero no saturar. No debes hacer una introducción demasiado larga, ordena las ideas para que la información se reparta adecuadamente en todo el TFG.
  • No te sobrepases del límite de palabras: Debes respetar las palabras dedicadas para cada apartado, así que no te sobrepases. En el apartado ¿Cuánto debe ocupar la introducción de un TFG? puedes informarte sobre la extensión de este punto.

¿Cuánto debe ocupar la introducción de un TFG?

Cada universidad suele tener unas pautas específicas en cuanto a la extensión de cada apartado del TFG. En el caso de la introducción, lo más aconsejado es que esta no sea demasiado extensa, ya que para explicar todo el trabajo tenemos unos apartados específicos para ello. Por lo general, la extensión de la introducción debe ser de unas 2 hojas por un total de 20 hojas de trabajo o de 3 hojas por 30 hojas de trabajo total.